jueves, 9 de abril de 2020

Cómo escribir un guion teatral


¿Cómo escribir un guion teatral?

Escribir un guion no es tarea fácil, que la historia RESULTE REALMENTE ATRAPANTE, caracterizar al personaje, darle vida, crear un ambiente de tensión Y ESTo se complica mucho  más  cuando nos apremia el tiempo. 
si tienes que escribir un guion para una tarea escolar te dejo unos pasos sencillos que he recopilado de varias fuentes para que los pongas en práctica. Espero que te sea oportuno.
Prof. Lic. Flora  Aquino 


¿Cómo escribir un guion para una obra de teatro?
PASO 1- Decide la clase de historia que quieres contar
 Aunque cada historia es diferente, la mayoría de obras de teatro se dividen en categorías que ayudan al público a comprender cómo interpretar las relaciones y eventos que ven. Piensa en los personajes que quieres escribir y luego considera cómo quieres que se desarrollen sus historias.
¿Tendrán que resolver un misterio?
¿Pasarán por una serie de eventos difíciles a fin de lograr un crecimiento personal?
¿Madurarán haciendo una transición de una inocencia infantil a una experiencia sofisticada?
¿Se embarcarán en un viaje, como la peligrosa travesía de Odiseo en La Odisea?
¿Llevarán el orden al caos?
¿Superarán una serie de obstáculos para lograr un objetivo?
PASO 2 - Haz una lluvia de ideas de las partes básicas de tu arco narrativo
El arco narrativo es la progresión de la obra a través del principio, el medio y el final. Los términos técnicos para estas tres partes son exposición, tensión dramática creciente y resolución, y siempre vienen en ese orden. Independientemente de cuán larga sea tu obra o cuántos actos tenga, una buena obra de teatro desarrollará las tres piezas de este rompecabezas. Toma notas sobre cómo quieres darle cuerpo a cada una de ellas antes de sentarte a escribir tu obra.
PASO 3 – Decide lo que tiene que incluirse en la exposición
La exposición da comienzo a la obra proporcionando la información básica que se necesita para seguir la historia: ¿cuándo y dónde se lleva a cabo esta historia? ¿Quién es el personaje principal? ¿Quiénes son los personajes secundarios, incluyendo el antagonista (la persona que presenta el conflicto central para el personaje principal), si lo tienes? ¿Cuál es el conflicto central que estos personajes enfrentarán? ¿Cuál es el clima de esta obra (comedia, drama romántico, tragedia)?
PASO 4 – Haz la transición de la exposición a la tensión dramática creciente
En la tensión dramática creciente, los eventos se desarrollan de una forma que hace que las circunstancias sean más difíciles para los personajes. El conflicto central se esclarece a medida que los eventos elevan más y más la tensión del público. Este conflicto puede ser con otro personaje (el antagonista), con una condición externa (la guerra, la pobreza, la separación de un ser querido) o consigo mismo (tener que superar sus propias inseguridades, por ejemplo). La tensión dramática creciente culmina en el clímax de la historia; el momento de más alta tensión, cuando el conflicto llega a un punto crítico.
PASO 5 - Decide cómo se resolverá el conflicto
 La resolución libera la tensión del conflicto culminante para terminar el arco narrativo. Puede tener un final feliz, en donde el personaje principal obtiene lo que quiere; un final trágico, en donde el público aprende algo del fracaso del personaje principal; o un desenlace, en el que todas las preguntas se responden.
PASO 6 - Desarrolla la historia
No puedes intensificar la resonancia emocional del argumento hasta que tengas una buena historia. Responde las siguientes preguntas para hacer una lluvia de ideas para los elementos básicos de la historia antes de darles cuerpo con tu escritura:[6]
¿Dónde se lleva a cabo la historia?
¿Quién es el protagonista (el personaje principal) y quiénes son los personajes secundarios importantes?
¿Cuál es el conflicto central con el que estos personajes tendrán que lidiar?
¿Cuál es el "incidente incitante" que da inicio a la acción principal de la obra y lleva al conflicto central?
¿Qué les sucede a los personajes al lidiar con este conflicto?
¿Cómo se resuelve el conflicto al final de la historia? ¿Cómo impacta esto a los personajes?
PASO 7 - Empieza con una obra de un solo acto si eres nuevo en la escritura de obras de teatro.
 Antes de escribir la obra, debes tener una idea de cómo quieres estructurarla. Una obra de un solo acto transcurre directamente de principio a fin sin ningún intermedio y es un buen punto de partida para personas que sean nuevas en la escritura de obras de teatro. Ejemplos de obras de un solo acto son El retablo de las maravillas de Miguel de Cervantes y La boda de los pequeños burgueses de Bertolt Brecht. Aunque una obra de un solo acto tiene la estructura más simple, recuerda que todas las historias necesitan un arco narrativo con exposición, tensión dramática creciente y resolución.
Debido a que las obras de un solo acto no tienen intermedios, requieren escenarios y cambios de vestuario más simples. Mantén simples tus necesidades técnicas.
PASO 8 -Trabaja en crear un diálogo natural
Debes darles a los actores un guion sólido de forma que puedan recitar las líneas en una forma que parezca humana, real y emocionalmente poderosa. Grábate leyendo los diálogos de tu primer borrador en voz alta y luego escucha la grabación. Toma nota de los puntos en los que suenes como robot o demasiado elegante. Recuerda que, incluso en las obras teatrales literarias, los personajes tienen que sonar como personas normales. No deben sonar como si estuvieran dando discursos sofisticados cuando estén quejándose sobre su trabajo sentados a la mesa.
PASO 9 - Agrega acotaciones
Las acotaciones les permiten a los actores comprender tu visión de lo que se está desarrollando en el escenario. Usa cursiva o corchetes para distinguir las acotaciones del diálogo hablado. Si bien los actores usarán su propia licencia creativa para dar vida a tus palabras, algunas direcciones específicas que puedes dar son:
Entradas de conversación: [silencio largo e incómodo]
Acciones físicas: [Silas se pone de pie y camina de un lado a otro nerviosamente], [Margarita se muerde las uñas]
Estados emocionales: [Ansiosamente], [Con entusiasmo], [Recoge la camiseta sucia como si le repugnara]
PASO 10 - Reescribe el borrador tantas veces como sea necesario
 No vas a dar en el clavo con el primer borrador. Incluso los escritores experimentados tienen que escribir varios borradores de una obra antes de estar satisfechos con el producto final. ¡No te apresures! Con cada pasada, agrega más detalles que ayuden a darle vida a tu producción.
Incluso a medida que agregues detalles, recuerda que la tecla de suprimir puede ser tu mejor amiga. Como dice el periodista estadounidense Donald Murray, debes "cortar lo malo para revelar lo bueno". Retira todos los diálogos y eventos que no agreguen resonancia emocional a la obra.
El consejo del novelista estadounidense Elmore Leonard también aplica para obras teatrales: "Trata de quitar la parte que los lectores tiendan a omitir".
Consejos
  • La mayoría de las obras teatrales están ambientadas en épocas y lugares específicos, así que sé consistente. Un personaje en los años 30 podría hacer una llamada o enviar un telegrama, pero no podría ver televisión.
  • Asegúrate de siempre mantener la acción en movimiento. Si al realizar una presentación olvidas un diálogo, ¡invéntate uno! A veces, ¡hasta es mejor que el diálogo original!
  • Lee el guion en voz alta a un público pequeño. Las obras de teatro están basadas en las palabras, y ese poder o la falta de este se vuelve rápidamente obvio al hablarlas.
  • Escribe muchos borradores, aun cuando estés satisfecho con lo primero que escribas.
La representación teatral
 En una representación intervienen numerosas personas cumpliendo diferentes funciones: Ø Actor: su trabajo aparece en escena.
Ø Director: es el que moldea el espectáculo dramático (decodifica el texto, lo adapta según su público).
Ø Escenógrafo, vestuarista, sonidista, iluminador, etc. Un ámbito de representación privilegiado socialmente es el espacio teatral. El teatro es un edificio especialmente preparado para realizar representaciones de obras dramáticas. Las salas teatrales tienen los siguientes espacios:
 Ø Escenario: ámbito específico de la representación.
Ø Detrás del escenario (Bambalinas): allí se encuentran los soportes técnicos (decorados, música, sonido, etc.)
Ø Espacio para el público: generalmente una serie de butacas frente al escenario (platea). A veces en distintos niveles, formando un semicírculo en torno al escenario.
Teatro griego
FORMAS DEL DISCURSO TEATRAL
 El discurso dramático se caracteriza por ser doble: por un lado, manifiesta las voces de los personajes a través de los parlamentos y por el otro, presenta las marcaciones escénicas a través de las acotaciones. En el texto teatral, el dramaturgo desarrolla las acciones y hace saber al público lo que sucede a través de los parlamentos de los personajes. Para ello utiliza distintas técnicas:
Ø Diálogo: este presupone un intercambio verbal de informaciones entre los personajes que le permite al espectador conocer los acontecimientos.
Ø Monólogo: es el discurso de un personaje que no se dirige a otro, de esta menera le revela al espectador su mundo interior.
Ø Soliloquio: es una forma de monologo pero con la diferencia de que aquí el personaje habla consigo mismo.
Ø Aparte: es una explicación sobre la acción. El personaje no se encuentra solo en la escena, sino que, sin ser oído por los otros personajes, se dirige al público y le comunica una idea, una opinión o un pensamiento en relación con la escena que se está desarrollando. El dramaturgo indica, además, las marcaciones que son necesarias para la puesta en escena del texto. Se trata de indicaciones escénicas y técnicas para los actores y director de la obra. Van generalmente entre paréntesis y en un tipo distinto de tipografía. Las acotaciones no deben ser pronunciadas por los actores, ya que su finalidad es aclarar para la puesta en escena, el sentido de ciertos pasajes y facilitar la representación.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Ensayo crítico. Una lucha dialéctica del pensamiento “Abulio, el inútil”, de Irina Ráfols Por Prof. Lic. Flora Aquino


Ensayo Crítico


Una lucha dialéctica del pensamiento
Abulio, el inútil”, de Irina Ráfols
Por Prof. Lic. Flora Aquino

Es preciso estar enteros
 para poder  ver la obra acabada
de todo. Los sentidos, la inteligencia,
 y la voluntad, funcionan mejor”[1]

Para iniciar definamos la dialéctica, ya que existe variadas formas de concebirlas. Primeramente, esta es el arte de dialogar, de argumentar y  de discutir, es el método de razonamiento desarrollado a partir de principios (DRAE, 2017).  Ernest Mandel, a su vez,  señala que la dialéctica tiene un origen muy antiguo. Se le encuentra desde el alba del pensamiento filosófico, particularmente en el filósofo griego Heráclito (“todo cambia”, “todo se mueve”, “todo se transforma”; en griego: “panta rei”) y varios pensadores chinos como Kung-sun y Tai-chen. Posteriormente, fue desarrollada por el filósofo judeo-holandés Spinoza (siglo XVII). Fue llevada a su más altos niveles por la filosofía clásica alemana encarnada por Hegel,  uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos. (Mandel, 1986: 11-12).
En la concepción de Aristóteles la dialéctica se identifica con la parte de la lógica que se ocupa del estudio del razonamiento probable asociado, así, a la habilidad para argumentar, que todavía se puede observar en la filosofía de Kant, quien considera que la dialéctica es una  mera “lógica de la apariencia”.
Sin embargo, para este ensayo nos ceñiremos a la postura de Hegel, quien considera a la dialéctica como un método de conocimiento y como la expresión del devenir de la realidad (de su despliegue y realización) en la que la oposición sujeto/objeto se manifiesta como la unión de elementos opuestos en una síntesis que lleva a la comprensión de la realidad como Absoluto.
La novela, “Abulio, el inútil” de Irina Ráfols es autobiográfica. Abulio (nuestro personaje principal) va cobrando vida  mediante su propio manuscrito, donde a través de la dialéctica del pensamiento va llegando poco a poco al aprendizaje como todo un héroe problemático que es.
La autoconcepción como un filósofo innato hacen de Abulio un personaje singular, revelado contra el confinamiento que de la sociedad, el mismo afirma: “… se decía que era muy importante tener un hijo varón en la casa. Pero se les desaflojaron un poco las esperanzas depositadas en mí y las esperanzas de usarme como su seguro servidor, ya que para mí lo valioso estaba en mi espíritu, y como nadie lo veía se quejaban de que yo no hacía nada que valiera la pena. Me decían que era incapaz de hacer alguna tarea útil para la humanidad”. Abulio, demuestra que es un maestro de la imaginación y no un inútil.  Hace reconocer que pocas cosas causan tanto placer como el encuentro de uno mismo, y el autocomplacimiento de lo que somos, seres pensantes, un tanto “desvariados” pero con muchísima libertad para trazar nuestro destino.
La filosofía, para quien no la comprende resulta insípida, insulsa, un conglomerado de palabrería vana que no encuentra dónde reposar, disipándose sin importancia. 
Sin embargo, frente a esta novela se contempla la vida desde la perspectiva de un adepto a la misma, refutando lo anterior. “Abulio, el inútil” se hace reflexionar sobre el sentido de la vida guiando a través de sus páginas a esa preocupación que subyace en el ser humano (y que la filosofía aborda), que demuestra la variedad de  problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje, humanizando hasta tal grado de hacer resurgir la esperanza, como en el caso de los relatos enmarcados que encontramos en esta novela, refiriéndonos por ejemplo a la historia de la muchachita que quería morir, o conduciendo hacia la autoaceptación al refugiado que vivía lamentándose, o demostrando comprensión hacia un hombre que se cercenaba, brindando su amistad sin hacer distinciones de raza, encontrando la salvación en una vaca.
En la novela de la autora uruguaya Irina Ráfols, nos encontramos frente a una lucha dialéctica por encontrar el significado o la misión que desea transmitir una vaca, Paramecia. Pero, ¿qué significado transmite la presencia de una vaca en esta novela? En particular, la presencia de este animal y no de cualquier otro me intrigaba. Por lo mismo he argumentado principalmente dos razones para utilizar la vaca como un símbolo transcendente en el texto. Primero, apoyándonos en la cultura india, la vaca simboliza la Madre Tierra, la Naturaleza y, por extensión, la fertilidad y la abundancia. Como proveedora de leche se la considera como una madre. Además, al simbolizar la naturaleza, Paramecia representa a la misma ligada con el ambiente rural en el cual ocurre la historia; pero también se puede ver identificada a la vaca con la vida cotidiana y normal de la sociedad en la que vive insertado Abulio, una sociedad que reconoce los elementos naturales que le rodea pero que se muestra impasible a todo lo que esta le ofrece. Una sociedad que debe explotar los recursos naturales para tratar de encontrar siempre mediante el trabajo en el campo (lo único que conocen) el sentido a la vida que llevan. Así, Paramecia puede representar en esta novela tanto lo terrenal como lo celestial.
Paramecia, aporta a la novela una de los ejes fundamentales para el encuentro de uno mismo, desde que aparece todo empieza a tener otro sentido, notémoslo en la siguiente expresión: “… en ese momento, de intercambio empírico de mi sensitividad con la naturaleza, noté a una vaca rumiando solitariamente a mis espaldas y… algo comenzó a suceder”[2]. La presencia de este animal deja a nuestro personaje totalmente trastornado para los que no comprendían el diálogo que se podía dar con una vaca, o el simple hecho de que esta escogiera con quién hablar.
Abulio, entonces empieza su prédica sobre lo que el denominó “La Orden Fervorosa de la Virgen Mugiente”, fue ganando adeptos pregonando la salvación que había hallado en esta mística vaca, y comenzó a guiar a sus adeptos por ese largo camino intransitado de la conciencia, la “conciencia de nuestra propia magia, la cosmovisión anchurosa de nuestro ser, nuestra vida, nuestros sanos instintos de conservación, nuestra inteligencia oprimida, el valor de nuestra mente y el poder de la existencia”, haciendo comprender que lo que buscamos afuera en realidad está en nosotros mismo, solo que  no conocemos nada de lo que llevamos dentro.
Los hechos ocurren constantemente en un ambiente rural, primeramente en la casa familiar; luego en la estancia La Lorenza. Posteriormente, Abulio huye al monte con su amigo Horario, es aquí donde empieza a vislumbrar el encuentro con Paramecia. Luego encuentra refugio con la Sra. Judith y su marido Don Gaspar. Ahí, se convierte en el hermano Abulio y construye una padoga, fundando así una religión.
Hablemos ahora sobre la dimensión social del personaje. Lukács resalta especialmente la noción del héroe problemático. El héroe mantiene una permanente relación dialéctica con el mundo, con el entorno. En la novela este héroe llega al autoconocimiento. Para alcanzar esta meta se proponen tres caminos: el idealismo abstracto, el romanticismo de la desilusión y el aprendizaje.  Esta tercera vía se presenta como un intento de hallar una síntesis de las dos primeras y, lo que  es más importante, gracias a ella el héroe problemático alcanza la armonía con la realidad concreta y social (G. Lukás: 1963, 75-76)
Abulio, a lo largo de esta travesía deja verse como el héroe problemático. Incomprendido por una sociedad cerrada al libre pensamiento es tratado como un inútil, perezoso, vago. Encuentra en su camino la lucha por sus ideales; se  resiste a ser llevado por la corriente sin protestas; arma un sindicato; se rebela contra el orden común, consiguiendo problemas con la justicia; se desilusiona amorosamente, sufre de acontecimientos esotéricos; le es sustraído un riñón; se enfrenta a la muerte; se convierte en el hermano Abulio, luego de encontrar la salvación en una vaca; es forzado a estar en una casa de rehabilitación, tratado como un loco; se enfrenta  a la humillación de encontrársele loco ante un tribunal desvariado por supuestas alucinaciones. Sufre el dolor de perder en la muerte a Paramecia. Luego, poco a poco va encontrando el alivio en su  familia, y en Raquel, la dulce y tierna Raquel. Se da cuenta que predicaba lo que  no estaba practicando y cuando lo hace encuentra el aprendizaje a través del conocimiento. Encuentra su misión.
Las palabras de Raquel resuenan en el texto: “ahora tienes tu luz propia. Mantén eso encendido, Abulio, tu misión, la que siempre tuviste, sigue. Todos tus descubrimientos”. Abulio comprende que su luz ya no dependía de Paramecia, sino más bien, que todos tenemos luz propia. En un constante devenir de argumentos y lógica, nuestro héroe se completa al ser correspondido con el amor de Raquel, y es así como finalmente “el amor termina atando todos los cabos”, comprendiendo la frase con la que iniciábamos que “Es preciso estar enteros para poder  ver la obra acabada de todo. Los sentidos, la inteligencia, y la voluntad, funcionan mejor”
Realmente, no hay nada más que añadir a esta frase. La misma debe ser interpretada como más convenga al lector.

Ahora bien, es importante  señalar al lector que Paramecia fue real. ¿Una vaca que habla, fue real y no el producto de una desvariación mental o de la imaginación?

“[…] jamás iba a dudar que ella fue real, ¡Jamás! […]
¿Qué era Paramecia?
¡Ella era una virgen de sabiduría, una hada madrina del bosque, una  maravilla de la naturaleza! … Sin embargo, fue el ser más racional que conocí en mi vida, ella misma era bastante escéptica [..]”

Me debo a explicar que Paramecia fue real. Abulio lo entiende después de entrar en una profunda depresión. Llega a comprender que si Paramecia hubiera sido el producto de su imaginación, o de la alucinación de un loco, ella a pesar de haber muerto hubiese vuelto invocada por la locura. Pero no fue así, porque ella era real y la misión de Abulio también. Y es así, (al entender esto) como al final  él logra unir todos los pedazos de sí mismo, y hallarse (el autoconocimiento del héroe, explicado por Lukács).  Encontrar la clave para comprender a los demás, y al mundo de existencias pasajeras en una sola vida”; esa es la  lucha a la que constantemente se enfrenta Abulio, al razonamiento, a la lógica, a esa dualidad propuesta por Hegel de personaje/objeto. El objeto de Abulio siempre fue su misión de encontrarse, y fue así que a los 33 años, después de haber luchado tanto a contra viento, logra pararse firmemente sobre la tierra.
La novela termina de forma satisfactoria. Abulio logra abrir una escuela donde imparte enseñanza sobre filosofía y logra así seguir transmitiendo la libertad del yugo opresor que nos encarcela a todos, que es el desconocernos. Pero, por sobre todas las cosas completa su felicidad con su amada Raquel. Los felices para siempre con el cual deberían terminar todas las historias, y que por gracia del destino, o de los premeditados trazos de escritura, en Irina lo hallamos.



[1] “Abulio, el inútil” (2005) p.303
[2] “Abulio, el inútil”, (2005), p.94.

Comentario valorativo sobre la novela: «El cetro del Tahuantinsuyo» del escritor Alejandro Hernández y von Eckstein. Por Prof. Lic. Flora Aquino

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